Gremiales
Miércoles 4 de noviembre de 2026
La paritaria de los empleados de comercio quedó oficialmente homologada y habilitó la aplicación de los aumentos acordados para noviembre y diciembre de 2026. Mediante la Disposición 1424/2026, la Secretaría de Trabajo validó el entendimiento entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), conducida por Armando Cavalieri, y las cámaras empresarias. El acuerdo establece una recomposición total del 5,7%, distribuida en tres tramos del 1,9% sobre los salarios básicos de septiembre.
El entendimiento también contempla una suma fija extraordinaria de $50.000, que se paga en dos cuotas de $25.000 correspondientes a octubre y noviembre. De esta manera, los trabajadores encuadrados en el Convenio Colectivo 130/75 recibirán en noviembre el segundo tramo de actualización salarial y la última cuota del bono extraordinario. En diciembre se aplicará el tercer incremento previsto.
Sin embargo, detrás de los porcentajes y los anuncios paritarios aparece una discusión mucho más profunda: la capacidad real de los salarios para acompañar el costo de vida. En un escenario de consumo retraído, precios elevados y dificultades económicas en los hogares, los acuerdos de actualización vuelven a poner sobre la mesa la distancia entre las recomposiciones negociadas y las necesidades cotidianas de los trabajadores. Para miles de empleados, el desafío ya no pasa solamente por conseguir aumentos, sino por evitar que sus ingresos sigan perdiendo capacidad de compra.
La homologación establece la obligatoriedad del acuerdo para las empresas alcanzadas por el convenio y permite avanzar con las liquidaciones correspondientes. A los básicos se suman conceptos como antigüedad y presentismo, además de las sumas no remunerativas vigentes. En noviembre, estos últimos conceptos incluyen $120.000 correspondientes a acuerdos anteriores y otros $25.000 de asignación extraordinaria, según el esquema informado.
La paritaria mercantil vuelve así a mostrar las tensiones de un modelo económico en el que los acuerdos salariales intentan seguir el ritmo de una economía que todavía no consigue recuperar el consumo popular. Mientras el Gobierno sostiene su política de ajuste y desregulación, los trabajadores enfrentan una realidad en la que cada incremento se mide frente a las góndolas, los alquileres y los gastos familiares.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca