Gremiales
Jueves 5 de noviembre de 2026
Pablo Moyano volvió a ocupar un lugar central en la protesta sindical y aprovechó la movilización de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), en defensa de los jubilados, para lanzar un mensaje directo a la conducción de la CGT: el movimiento obrero debe profundizar su plan de lucha y avanzar hacia una medida nacional contra el Gobierno de Javier Milei.
«Hay que profundizar la lucha, hacer un llamamiento a todos los sectores del movimiento obrero y llamar a un gran paro general o una gran marcha federal», planteó el secretario general adjunto de Camioneros. Su intervención expuso las diferencias dentro del sindicalismo sobre cómo enfrentar las políticas del oficialismo y volvió a instalar la discusión sobre la necesidad de una respuesta colectiva frente al ajuste.
El dirigente cuestionó el impacto de las medidas económicas sobre las distintas actividades del transporte. Señaló los problemas de la política aerocomercial, la falta de inversión en rutas, el avance de los cielos abiertos y la situación de la marina mercante. También advirtió sobre el deterioro social y relató que las ollas populares organizadas por las distintas ramas de Camioneros reciben cada vez más personas. «Cada vez más gente se lleva un plato de comida», describió, al tiempo que cuestionó los ingresos de los jubilados y calificó de vergonzosos los haberes de $400.000 mencionados durante su discurso.
La reaparición pública de Moyano también tiene una lectura política dentro del propio movimiento sindical. Después de un período de menor exposición y de su alejamiento de la conducción de la CGT, el camionero busca recuperar protagonismo a través de la CATT, combinando los conflictos sectoriales con una convocatoria más amplia contra el Gobierno. «Lo que no hacen otros sectores del movimiento obrero lo está haciendo la CATT», disparó, marcando diferencias con quienes considera que todavía no asumieron una postura suficientemente confrontativa.
Finalmente, Moyano vinculó el escenario internacional con el futuro político argentino y expresó su expectativa de que las derrotas electorales de Donald Trump y el triunfo de Lula da Silva en Brasil anticipen un cambio de ciclo. «Ojalá que el movimiento obrero se despierte en las calles y el año que viene podamos derrotarlos en las urnas», concluyó. Su planteo vuelve a poner presión sobre la CGT y deja abierta una discusión central: si el sindicalismo mantendrá su estrategia de negociación o avanzará hacia una confrontación nacional más amplia.
Con información e imagen de Mundo Gremial / Redacción: La Rosca