Opinión
| Fundador Consultora Polites | Colaboración
Martes 12 de agosto de 2025
¿Cómo se explica esta aparente contradicción entre crisis socioeconómica profunda y resistencia de su imagen política? Desde Consultora Polites, donde analizamos escenarios provinciales y nacionales desde una perspectiva integral, proponemos algunas claves interpretativas:
1. El capital simbólico del “anticasta”
Milei no es percibido como un político tradicional. Para muchos, sigue siendo el “león” que vino a destruir privilegios, “cerrar el grifo del gasto” y ajustar a los políticos antes que al pueblo. Esa narrativa, más emocional que racional, sigue calando en amplios sectores, especialmente jóvenes y desencantados de la política previa.
“Prefiero sufrir ahora para que mis hijos tengan futuro”, es una frase repetida en nuestras encuestas cualitativas en Santiago del Estero.
2. El respaldo emocional de la “batalla cultural”
Milei instaló un clivaje simbólico poderoso: libertad vs. Socialismo, gente de bien vs. Casta parásita, productores vs. planeros. Aunque simplista, esa narrativa genera sentido de pertenencia y justificación del sacrificio actual. La política devino en guerra cultural, y Milei en su principal general.
3. La herencia como ancla del malestar
Muchos votantes atribuyen la crisis a la “herencia kirchnerista” y no a las decisiones del nuevo gobierno. La inflación altísima de diciembre de 2023, los niveles de pobreza, la falta de reservas y la deuda con el FMI son utilizados por el discurso oficial para decir: “estamos pagando los platos rotos”. En nuestras mediciones, más del 40% responsabiliza aún a la gestión anterior por la situación actual.
4. Presencia mediática y redes: un escudo de blindaje
Milei no gobierna solo desde la Casa Rosada: gobierna desde Instagram, desde los vivos de TikTok y desde los medios amigos. La hiperexposición mediática (concentrada en audiencias fieles) y la estrategia de redes hacen que su discurso no tenga intermediarios, y le permite culpar a “los otros” por los fracasos: el Congreso, los gobernadores, los sindicatos, la “casta”, etc.
5. La oposición no enamora
Una razón clave del respaldo a Milei no es Milei, sino la debilidad de sus opositores. Ni el peronismo reconfigurado ni el radicalismo ni los líderes provinciales han logrado encarnar una alternativa potente. Frente a ese vacío, muchos votantes optan por “darle tiempo”, “esperar seis meses más” o incluso “bancar a pesar de todo”.
6. El factor fe: una épica mesiánica
Milei no es solo un presidente: es para algunos una figura religiosa, un salvador, un “iluminado” que vino a despertar a la Argentina del letargo. Esa mística libertaria le da una inmunidad temporal frente al desgaste que otros sufrirían a los pocos meses de recesión.
¿Hasta cuándo durará?
El apoyo no es infinito. Las encuestas muestran niveles altos de imagen negativa entre trabajadores informales, docentes, jubilados y sectores medios urbanos. El voto joven es más dúctil de lo que parece y los niveles de pobreza e indigencia crecientes erosionan toda épica. El “voto silencioso” crece, y con él la expectativa de un nuevo ciclo político.
Pero hoy, en julio de 2025, Milei conserva el respaldo de un tercio duro del electorado y una narrativa que lo mantiene a flote. La clave no está solo en los números, sino en la emoción que todavía genera su figura.